Tres siglos de masonería especulativa pasaron para que nuestro taller se hiciera realidad. Lejos de aquella grandeza, pero orgullosos/as de lo que representa, no aspiramos más que a trabajar humildemente por los ideales masónicos que tanto progreso han traído a la humanidad, aportando nuestro pequeño granito de arena en la construcción de un mundo mejor y siendo conscientes de la enorme responsabilidad que tal misión conlleva, máxime cuando infinidad de Hermanos y Hermanas han sido perseguidos/as injustamente e incluso asesinados/as por su condición de masones/as.
Tener ideales implica tener valores y estos se adquieren a lo largo del tiempo por medio de nuestras experiencias o, lo que es lo mismo, de nuestros errores. Y esos ideales solo se alcanzan si van acompañados de un trabajo de mejora continua por medio del compromiso con nosotros mismos y con quienes nos rodean. Pero ese compromiso no debe ser ciego sino libre y crítico con la sociedad y, sobre todo, con uno/a mismo/a. Para que dicha crítica sea comprendida debemos trabajar humildemente, con honestidad y esfuerzo, para alcanzar la igualdad plena en todos los sentidos, ya que el equilibrio es clave para el progreso y sin el cual no tendríamos valores tales como la tolerancia, la justicia, la libertad y el respeto. Para poder explicar algo nuevo antes debe ser vivido y, para vivirlo, hay que seguir caminando con ilusión. El ser humano está hecho para trabajar pero también para dudar, y son esas incertidumbres las que nos deben empujar para conseguir ser mejores cada día. Todo efecto tiene antes una causa principal y en nuestro caso esta ha sido el hecho de recuperar el significado primigenio del trabajo masónico, devolviéndole su naturaleza social a menudo cercenada e incluso sustituida a lo largo de la historia por tendencias de corte esotérico que nada tienen que ver con el origen gremial de la masonería. De igual modo, otras de las causas radican en la defensa absoluta del librepensamiento, la total igualdad en deberes y derechos entre hombres y mujeres y la utilización del debate como método de construcción fundamental en nuestros trabajos, huyendo por tanto de la militancia, la segregación y la censura, respectivamente.
Todas estas causas que han provocado la fundación de este taller son a su vez objetivos por alcanzar, y somos conscientes de que de nuestra perseverancia y vigilancia dependerá que la obra avance hacia su justo logro o fracase. Para ello, nos proponemos como misión convertir esta logia en un lugar donde el respeto, el honor y la palabra dada sean la regla a seguir por todos/as los/as Hermanos y Hermanas. De nada sirve el conocimiento sin su aplicación práctica y por ello nos planteamos ser un taller activo de cara al mundo profano, procurando mejorar nuestro entorno más inmediato con aquellas iniciativas que sean votadas en su seno. En pleno siglo XXI carece de sentido una masonería abstracta y contemplativa, meramente especulativa y alejada del mundanal ruido, siendo ese el motivo de mayor peso por el cual ha ido perdiendo representatividad y comprensión en el seno de la sociedad española. Así pues, nuestra propuesta es la de generar todos aquellos movimientos que vayan encaminados a la defensa pública de los ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad, con la previa autorización de la Gran Logia Simbólica Española, bajo cuyos auspicios trabajamos.
Desde la más absoluta humildad de saber lo imperfectos/as que somos es la única manera de tener la perspectiva adecuada para usar las herramientas que la masonería nos ofrece para entender que es necesario un cambio de conciencia global, de lo contrario los vicios vencerán al ser humano y a la humanidad. Esta Respetable Logia Simbólica nace, por tanto, con la idea principal de traer a los Valles de Jaén la Masonería liberal y adogmática, entendiendo que las creencias religiosas forman parte de las consideraciones personales de cada miembro y rechazando cualquier tipo de dogma religioso, moral o ético. Reafirmando el carácter universal de la Masonería esta logia no hace distinción de sexo, religión, raza y status social o económico de sus miembros siempre que puedan cumplir con sus obligaciones. Esta Respetable Logia Simbólica trabaja bajo las premisas de Libertad, Igualdad y Fraternidad, y se compromete a extenderlas al resto de la sociedad así como a defenderlas en su seno, por lo que cualquier tipo de discriminación, negativa o positiva para con cualquiera de sus miembros será considerada como aberrante, pues socava los pilares que sostienen la Masonería, y ha de entenderse como un ataque directo contra los fundamentos de nuestra hermandad.
Hermanos/as, perseverad en vuestro trabajo, ayudad al/la justo/a y defended al/la débil. Que el templo que construimos con nuestras piedras sirva de cobijo en la tempestad y dé fortaleza en la lucha. ¡Trabajemos para la Fraternidad universal y que esta parta de nuestro taller e inunde la Tierra!

