Miembro de la Respetable Logia Fraternidad Oringiana, nº141 del Gran Oriente Nacional de España (G.·.O.·.N.·.E.·.) a comienzos de la década de 1880.

Federico Navarro aparece en el cuadro lógico de dicha logia correspondiente al año 1881 con el grado de Maestro Masón (3º), oficiando de Experto y empleando el nombre simbólico de Flammarion. Este nombre simbólico posiblemente sea una muestra de admiración por Camille Flammarion, famoso astrónomo francés que por aquel entonces ya había publicado más de una decena de obras científicas.

En 1876 consta como socio de la Real Sociedad Económica Filipina de Amigos del País, con sede en Manila, lo cual nos hace pensar que estuvo destinado allí dada su condición de militar antes de recalar en tierras jaencianas.

Durante su etapa en Jaén (y como Eduardo Solá, otro masón ilustre del que ya hablamos en otra entrada de este álbum) Federico Navarro aparece también como suscriptor de una acción en la Minera La Legalidad, posiblemente en la localidad de Linares (Jaén).

Al menos entre 1889 y 1893 aparece citado en varios edictos publicados con su nombre y rango en la Gaceta de Madrid. En un principio como Comandante de infantería y Fiscal permanente de la Capitanía general de Castilla la Nueva. Y para septiembre de 1892 ya consta como Teniente Coronel y Juez instructor de dicha Capitanía. De hecho, en el Diario Oficial del Ministerio de la Guerra de 4 de noviembre de 1891, se cita su nombramiento como Juez instructor, si bien su destino no estaba en Madrid, sino en el Cuadro de reclutamiento de Luarca, nº 57. Es decir, en Asturias.

Como dato masónico importante de nuestro protagonista diremos que era hermano de sangre y Orden de Aurelio y de Julio Navarro de la Linde, siendo este último también militar y masón de grado 32º, empleando el nombre simbólico de Diógenes, y que trabajaba en Madrid a comienzos de la década de 1890, siendo nombrado en dicho año Inspector de la Escuela Masónica (antes Sociedad El Porvenir, Escuela Laica) y apareciendo al año siguiente como Presidente de la Gran Comisión de Asuntos Generales del Gran Oriente Español. Igualmente, creemos que antes de esa época, consta como miembro de la logia valenciana Hijos del Crisol, nº119 del G.·.O.·.E.·. Tanto Federico como Justo eran consejeros de esta Obediencia y en la memoria de la Universidad de Granada de 1887/90 reza que Aurelio era natural de Tortosa (Tarragona), por lo que muy posiblemente sea la localidad de origen de la familia o que, al menos, también vivieron allí en la década de 1870 e incluso antes.

En septiembre de 1891 el sureste español sufrió unas terribles inundaciones que dejaron centenares de muertos y pueblos completamente destruidos. Para intentar paliar estas pérdidas, el Gran Oriente Español llevó a cabo una suscripción masónica en favor de los pueblos inundados, y Federico Navarro aparece como donante de 5 pesetas (su hermano Julio donó 2 pesetas para la misma causa).

En diciembre de 1892 Federico Navarro de la Linde aparece como vocal en la junta directiva del Centro del Ejército y de la Armada bajo la presidencia del General Arroquia. Dicho Centro tuvo su nacimiento en 1871 a iniciativa de un grupo de oficiales del Ejército y de la Armada, que motivados fundamentalmente por impulsos intelectuales le dieron el nombre de “Ateneo Militar”. Pasados tres años, en los que la mayor parte de sus miembros estaban ausentes, destinados a las distintas campañas nacionales y coloniales que tuvieron lugar en aquel convulso periodo de la historia española, volvió a resurgir en 1881 con el nombre de “Centro del Ejército y de la Armada”.

Para concluir esta breve reseña biográfica viajaremos a las cinco de la tarde del viernes 27 de noviembre de 1895, momento exacto de la partida de Granada entre vítores del batallón de «Córdoba» rumbo a Cuba. Dos días más tarde autoridades y prensa recibirán un telegrama de despedida del batallón desde Cádiz, firmado por el teniente coronel del mismo, que no era otro que Federico Navarro de la Linde, redactado en los siguientes términos:

«Jefes, oficiales, tropa batallón de Córdoba saludan cariñosamente a bordo del «Alfonso XII» (un crucero) a todos y pueblo granadino en general».

En 1895 se embarcaron 27.000 hombres a Cuba, repartidos en 21 batallones expedicionarios, siendo uno de ellos el citado Córdoba, bajo el mando de Federico Navarro de la Linde.

Sirva esta publicación de homenaje y reconocimiento a un masón ejemplar que dejó su huella en la Masonería Jaenciana e ilustre voluntario de la Guerra de Cuba.

IMAGEN: El Grabado Flammarion, famosa ilustración aparecida en L’Atmosphère: Météorologie Populaire (París, 1888) en su página 163 y utilizada en multitud de ocasiones para representar el descubrimiento de la astronomía por el hombre.