Hermanos de sangre y de logia, pues ambos fueron miembros de la Respetable Logia Fraternidad Oringiana, nº141 del Gran Oriente Nacional de España (G.·.O.·.N.·.E.·.) en la década de 1880.

EDUARDO CLAVER NIETO fue concejal republicano en el ayuntamiento de Jaén durante el periodo comprendido entre 1893-1897. Nació en Jaén en 1855 y murió en la capital en 1923. Poeta satírico, periodista irónico, maestro, funcionario de la Diputación, teniente de alcalde, tertuliano del Portalillo (luego 4×6=24=6×4), yerno del célebre Bernardo López García (el autor de la no menos famosa Oda al 2 de mayo) e impulsor del traslado a Jaén de sus restos del poeta. Además, según algunos investigadores, fue cronista oficial de su ciudad desde 1912 hasta su muerte; extremo este que, una vez consultadas las actas municipales, resulta dudoso.

En relación a su suegro, Bernardo López García, Eduardo Claver, con su pertinaz reivindicación del poeta, consiguió traer a Jaén sus restos mortales en 1899, que se le alzara un monumento en 1905 y que en 1908 se hiciera en los talleres de ‘La Regeneración’ una tercera edición de sus poesías. Incluso con el apoyo de la Asociación de la Prensa consiguió que cada Dos de Mayo, desde 1913, se instituyera una fiesta anual para exaltar su memoria, en la que las autoridades locales y provinciales y las ‘fuerzas vivas’ de la capital se encaminaban hacia el monumento -entonces situado en la plaza de San Francisco- en una animada ‘procesión cívica’ y allí, tras ofrendar coronas de laurel, se largaban altisonantes discursos encomiando los ideales patrióticos con que el poeta impregnó sus décimas, que luego se repartían entre los asistentes y los niños de las escuelas.

Eduardo Claver fue miembro del partido progresista, donde ocupó la secretaría del comité local y provincial durante la década de 1890, dirigió además varios periódicos en la capital como El Chirri (1883-1888) y El Progreso Republicano (1893-1894). Como miembro de la corporación municipal, dignificó el cargo de concejal, exigiendo sanciones económicas para aquellos que descuidaran sus obligaciones; veló por el cumplimiento de las leyes, por lo que en más de una ocasión protestó y denunció el pago de facturas con dinero del capítulo de gastos corrientes (sesión plenaria del 21 de julio de 1894); propuso y se aprobó, subir el impuesto a los carruajes de lujo (sesión del 6 de abril de 1895); donó 100 pesetas para atender a los enfermos de familias pobres de la ciudad, e instó a la corporación a comprar el suero y los aparatos necesarios para atender esa necesidad; y se escandalizó y protestó por destinar la misma cantidad de dinero público para obsequiar con un refresco a las autoridades durante la festividad del Corpus, y para comprar pan para los pobres, solicitando que se destinara el dinero a las familias necesitadas (sesión plenaria del día 1 de junio de 1895).

Vecino de diferentes calles de Jaén, la muerte le sorprendió en su casa de la plaza de San Ildefonso. Relativamente cerca del mausoleo de su suegro, en el nicho número 57 de la sección cuarta del patio de San Juan del cementerio de San Eufrasio de Jaén, descansan los restos de Eduardo Claver Nieto, cuyo retrato salido de la pluma de José García de Vargas (hijo del insigne periodista Ricardo García Requena) y publicado en la revista Paisaje compartimos aquí:

«Recordamos a don Eduardo Claver de mediana estatura, con patillas de ganadero andaluz que enmarcaban un rostro moreno de expresiva socarronería, pronto al comentario jocoso y punzante, y poeta festivo de cáustica intención».

García prosigue: «No alcanzamos a conocerlo sino muy de lejos, y si sabemos que desarrollaba sus actividades docentes en la Escuela Normal en tiempos en que personas entrañables cursaban allí sus estudios, tenemos la esperanza de que algún dilecto amigo nos deje en el tintero sus juicios sobre Claver, que asoma a la vida literaria giennense de aquellos tiempos, siempre con su nota peculiar de humorismo y gracia, constituyéndose, sin duda (como lo fue en su tiempo Agustín Frajero, en Córdoba), depositario de la ironía más fina que sabía mezclar, cuando venía al caso, con granos de sal gorda, para ajustar la pincelada exacta de un conjunto ambiental de personalísimos vuelos, siempre del más vivo interés».

EDUARDO CLAVER aparece en el cuadro de la logia Fraternidad Oringiana de 1880 como aprendiz francmasón y con el nombre simbólico de Tiziano, siendo a su vez Tesorero Adjunto de la logia.

Por su parte, su hermano MANUEL CLAVER NIETO aparece oficiando como Segundo Vigilante (encargado de la instrucción de los Hermanos Aprendices) y ostentando el 3º grado con el nombre simbólico de Prim (Presidente del Consejo de Ministros y casi con total seguridad Hermano Francmasón, asesinado en 1870).

Es decir, Manuel Claver se encargó de la instrucción de su hermano Eduardo.