Que importante es la perseverancia para avanzar hacia una meta, hacia un objetivo, pero no solo material o físico, sino también espiritual y mental.
Perseverar en la vida como trabajador y como persona, con una idea clara y potente del objetivo de uno en este mundo, que no debe ser otro que ser y hacer feliz a uno mismo y a sus semejantes, crecer en la fraternidad y dejar en este mundo una semilla de paz y ejemplo de lucha y generosidad.
Que equivocados estamos los humanos creyendo que con solo la fuerza o la inteligencia se puede llegar a cotas altas, y todo es mucho más complicado y complejo, porque la fuerza Y la inteligencia no es nada sin sin la perseverancia, la constancia y el trabajo diario.
Soy firme defensor y admirador de la hormiga, que en grupos, en silencio y con un tamaño mucho más inferior que otros seres es capaz de mover el doble de su peso, construir enormes hormigueros organizados y vivir todo un invierno frío sin ver la luz solar, encerradas en su construcción, comiendo y viviendo de lo cosechado durante la primavera y el verano. La cosecha, la constancia, el trabajo, todo un ejemplo. Dicen unos versos del libro de los Proverbios, libro que se haya en la Biblia cristiana y en el Tanaj hebreo:
«Vete a ver a la hormiga, perezoso, Observa sus caminos, y aprende;
La cual no teniendo capataz, Ni gobernador, ni señor, Hace acopio de comida en verano Y recoge en tiempo de siega su grano. Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño?»
Otro insecto, menos apegado a la tierra, pero si mucho más al aire, que me gusta observar revolotear de aquí para allá con aparente indecisión, es la abeja, insecto esencial para la vida, polinizador y maravilloso, en sus formas y expresiones. Ser vivo curioso donde los haya, nace de un huevo, sin patas y sin alas y tras la metamorfosis aparece un nuevo ser, listo y preparado para afrontar la vida, con alas que le llevan de aquí para allá cosechando para sus hermanos el polen del que se alimentarán y crecerán las nuevas generaciones. Ahí me gusta verme reflejado, en esa perseverancia y amor, si amor, al trabajo y a la existencia, porque se le nota en su vuelo y en su relación con la flor el amor a la vida. Las abejas se orientan por medio del sol y se comunican entre ellas por medio de la danza, construyen grandes panales donde habitan Y dan cobijo a sus nuevas larvas, y preparan un manjar exquisito en forma de oro líquido.
En mi vida personal la perseverancia es algo que no se duda ni se discute, como para la hormiga o la abeja, perseverar para mejorar como ser vivo y conseguir llegar a esa meta que uno mismo se pone, y si no se consigue por algún motivo, seguir firme, como ese escalador que se marca como objetivo subir los catorce ocho miles, y que una está arriba del primero, vuelve a bajar con la misma dificultad para poco tiempo después volver a subir al pico de otra otra montaña. No decaer, seguir firme con la única seguridad que el mañana no existe y que el pasado ya pasó, y que aferrarse al hoy con vistas al horizonte es más sensato que recrearse y perderse en egolatrías y fantasías de conquistas que quizá nunca lleguen.
Hablando del pasado; cuando el niño que fui fue insultado, humillado y maltratado me prometí seguir amarrado al timón de mi propia existencia, lleguen las tormentas que lleguen, un huracán no es noticia si no hay fallecidos, por lo tanto, no habrá noticia
noticia conmigo, no fallecer, no desfallecer, luchar, amarme para amar y amar para amarne.
A veces el faro que parece guiar tu barco para no encallar en verdad está guiando otros barcos, Y uno empecinado en ese faro no se da cuenta que un poco más allá hay otro que ilumina más y luce más lustroso, eso para mi es culpa de la avaricia, el avanzar ciego hacia un rumbo equivocado.
Pero todo esto es importante si uno es capaz de darse cuenta que equivocarse es de sabios, Y que no hay perseverancia sin perdón y sin darse la oportunidad del error. Salir de entre los escombros para aprovechar dichos escombros en la construcción de algo nuevo, ilusionante y con vistas a la meta marcada, como la hormiga a la que destruyen su hormiguero, no tiene tiempo para lamentos, en breve construye un nuevo hogar antes del que frío invierno hiele sus pequeños cuerpos.
El final del camino llega con un respiro, con el hallazgo del perdón y la luz, se acaba el sufrimiento, el cansancio, el sudor y dejas construido un templo que puede dar cobijo a una mejor persona, y de este modo comienzas a construir un nuevo templo para seguir avanzando a un resucitar del ser dejando la carne para los gusanos que se convertirán en mariposa y el alma para el universo.
Si no tienes rumbo o destino y vagas bajo el sol sin meta, ni deseo, ni sueño, sueño, solo caminar hasta la muerte, será una vida malgastada y desaprovechada, quedará la misión de la existencia en una vacía y anchísima nada. Esa existencia de ser mejor persona para poder ayudar, crecer y hacer crecer.
«Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño?»

H.·. DUQUE WAYNE